sábado, 5 de noviembre de 2016

Los límites en la crianza... pero NUESTROS LÍMITES

Está por comenzar una nueva edición del TALLER VIRTUAL: "La comunicación de los límites", una actividad que ya contó con más de 450 participantes. Las mamás y los papás llegan a esta propuesta preocupados por “LOS LÍMITES”, por “CÓMO PONER LOS LÍMITES A LOS HIJOS”, "QUÉ LIMITES TRANSMITIR", muchas dudas e inquietudes en relación a LOS LÍMITES Y LOS NIÑOS. Sin embargo, se muestran muy movilizados en uno de los ejes del taller que invita a PENSAR LOS PROPIOS LÍMITES

Los límites son parte de la vida, no sólo de la infancia. Pensar en ellos implica ir más allá de los niños. Es importante que nos detengamos a pensar qué pasa cuando aparecen nuestros propios límites. Cuando nuestra paciencia comienza a agotarse, cuando estamos cansados, cuando tenemos muchas actividades y tareas que realizar, etc.

Pensar nuestros límites implica poder conocer lo que no permitimos, lo que no aceptamos, lo que no podemos. 

Reconocer nuestros límites nos permitirá establecer qué podemos permitir y qué no, en cada momento, nos facilitará el accionar frente a ciertas situaciones. 

Si nos damos cuenta que nos estamos cansando y que ya no tenemos paciencia para permitir ciertas cosas, tenemos que actuar antes que nuestros límites nos desbordenPodemos hablar con el niño, podemos pedir ayuda a otra persona, o alejarnos de la situación unos minutos para reflexionar.

Tener presentes nuestros límites va a hacer que no recaiga el problema en el niño. 

Una situación cotidiana: llegamos cansados del trabajo y nuestro hijo quiere jugar con nosotros. Él no entiende que llegamos de trabajar y tenemos que cocinar, acomodar, o realizar varias tareas domésticas. ¿Quién tiene que entender? ¿A quién “hay que poner el límite”? ¿Al niño, a las tareas del hogar, a las actividades laborales? ¿Qué elegimos limitar y qué priorizar? 





Aceptar que como adultos tenemos límites y no podemos 

con todo, por más que a veces lo intentemos, nos va a ayudar a establecer prioridades.





En los talleres participan muchas madres que trabajan muchas horas al día, por necesidad o por el motivo que sea, y siempre tratamos de transmitirles que a veces el problema no son las horas que trabajan, sino que cuando regresan a sus hogares tendrán que darle la atención a su hijo que tanto esperó para verlas. 

Nuestros límites y nuestros deseos muchas veces entran en conflicto con los deseos del niño. En algunas oportunidades las mamás y los papás tienen que “poner límites” a los deseos de los niños porque se encuentran con los propios límites u obligaciones.

Uno de los desafíos más grandes en la crianza de nuestros niños es ir estableciendo permanentemente un equilibrio entre los deseos de ambos. 

Lic. Mariela Cacciola
Psicóloga capacitada en primera infancia y crianza.
Coordinadora de Dulce Crianza





miércoles, 26 de octubre de 2016

“Destete natural y reflexiones sobre la crianza respetuosa” - Historias de mamás y papás en primera persona

Noelia nos comparte esta hermosa experiencia: 

"Quisiera compartir este proceso de “destete natural” que estoy viviendo. Mi hijo, que en unos días cumple 2 años, ha decidido que ya es tiempo de ir dejando la teta. Mi hijo, que hace no más de 2 meses tomaba teta como un “recién nacido” ya cree que es tiempo de dormirse solo.

Mi hijo, que se despertaba 2 o 3 veces por noche a pedir su teta, ya descubrió que se puede despertar y seguir durmiendo sin ella.

¿Cómo pasó? No lo sé, sí sé que mi hijo cambió. Que empezó a jugar con otros niños cuando antes no lo hacía, que cuando llegamos a algún lado no muy conocido puede entrar caminando, cuando antes iba upa y se enojaba. Que antes lloraba cuando nos íbamos y teníamos que dejarlo de los abuelos y hoy nos mira y nos saluda con un fuerte “tau tau” riéndose.

Yo creo que mi hijo tuvo todo lo que necesitó durante estos 2 años. Tuvo brazos las veces y el tiempo que quiso. Durmió siestas upa con mamá/papá/abuelos hasta que tuvo ganas. Tomo teta a libre demanda, sin tiempos, sin horarios. Duerme con papá y mamá y ahí se siente seguro, porque sabe que estamos a su lado para él. Mi hijo fue respetado, guiado y criado con amor durante estos 2 años. Tuvo y tiene los límites que necesita para crecer sanamente, pero también tuvo la independencia para explorar y descubrir el mundo.

Es feliz, es inquieto, es alegre, es colaborador, es aventurero, es cariñoso, es curioso, es un ser único lleno de vida, criado con todo el amor que se puede dar. Y hoy, él fue quien dijo que ya se podía seguir sin la teta.

Hoy estamos felices, porque queremos respetar sus tiempos, porque queremos que él deje lo que tenga que dejar cuando sienta que es el momento. Hoy fue la teta, mañana será el pañal o dejar de hacer colecho, no importa, lo que nos importa es que sea cuando él se sienta capaz de hacerlo, no cuando lo diga la amiga, la vecina el pediatra o la señora del supermercado. No, mi hijo es quien decide, él y solo él va a saber cuándo está preparado.

Lo quiero compartir porque como padres que practicamos la crianza respetuosa dudamos. Porque vamos a veces contra la corriente, porque cuando vienen las rachas de noches de desvelo nos preguntamos si estamos haciendo las cosas bien, y llegamos a la locura de dudar si dar tanto amor es bueno, de dudar si dar tanta teta, si está bien el colecho y tantas cosas que uno piensa.

Confiemos y disfrutemos. A pesar de todo, disfrutemos de nuestros hijos, que son mucho más sabios de lo que imaginamos.

Porque la crianza respetuosa es como una semilla, que se planta con mucha ilusión pero que sufre de lluvias de críticas, de vientos fuertes de opiniones, pero cuando sale el brote, ¡sí que es hermoso, sí que valió la pena!. Y eso que plantamos tiene unas raíces tan pero tan fuertes que trasciende generaciones, porque así será como traten nuestros hijos a los suyos o a sus sobrinos o a sus primos o a quien sea, porque la raíz va a quedar en ellos, no importa que elijan de sus vidas.

Dulce Crianza fue la primer página de crianza respetuosa que encontré. Fue un mes después de que naciera mi hijo, buscando soluciones para una lactancia que parecía ir al fracaso y que resurgió para seguir hasta casi 2 años .Gracias por llevarme a recorrer el camino de criar con respeto, de que se puede cambiar si sanamos nuestro niño interior y no repetimos patrones pensando que “a mí me criaron así y soy una persona de bien”.

Gracias, mi marido y yo hemos aprendido mucho durante estos dos años, hemos pasado noches hablando de nuestras infancias, de lo que no queremos repetir. Hemos llorado, también reído y nos hemos hecho más fuertes, para poder criar a nuestros hijos de otra forma, en base al amor y el respeto."

Gracias Noelía por compartir este relato hermoso.

Si sos mamá o papá y queres que se publique tu historia enviala a dulcecrianza@gmail.com

lunes, 3 de octubre de 2016

¿LA CRIANZA “CON APEGO” O RESPETUOSA ES SÓLO PARA HIJOS ÚNICOS?

Muchas mamás y papás relatan el alivio que sintieron al descubrir la crianza respetuosa  a los meses de tener a su primer hijo. Sienten que este estilo de crianza daba nombre a su instinto o intuición y los hace sentir acompañados por otras familias que comparten estos criterios. De esta manera va pasando el tiempo, van ganando confianza y recorren un camino de DISFRUTAR LA CRIANZA



Quienes eligen la crianza respetuosa o también llamada “con apego”, valoran la importancia del contacto, el responder inmediatamente a las necesidades de los hijos, no dejarlos llorar y brindarle sostén y brazos todo el tiempo que necesiten. 


¿Qué pasa cuándo llega el segundo hijo? ¿Qué pasa con la crianza "con apego" cuando son dos o más hijos los que demandan? ¿Y a la vez? 

En lo cotidiano muchas mamás y papás relatan las dificultades que esto implica. Lo que antes fluía luego se complica. Dar la teta a demanda, tener en brazos, colecho, compartir tiempo y juegos, ya no puede hacerse de manera tan simple. Esos principios que sostuvieron y el instinto que movilizaba durante toda la primera experiencia como mamás y papás ya no pueden ser llevados a cabo tan fácilmente. 

La realidad actual de la maternidad es que en la mayor parte del tiempo la mujer se encuentra sola y no cuenta con otras personas cercanas que las ayuden en la crianza.

Ellos son dos o más y nosotras una. En el día a día nos encontramos con varias oportunidades donde nuestros hijos demandan a la vez y nos obligan a tener que elegir y priorizar a uno mientras el otro deberá esperarnos. Eso nos hace sentir en falta con ellos y con el estilo de crianza elegido. Muchas mamás cuentan que estas situaciones las angustian y principalmente las hace sentir culpables. 

La mayor parte del día priorizamos las demandas del bebé y esperamos que el mayor entienda. Muchas veces éste se muestra colaborador pero en otras oportunidades nuestro hijo no puede ni quiere entender porque ya no tiene la prioridad. Está tan movilizado por la presencia de su nuevo hermano que nos muestra su gran enojo por su nueva realidad. Lo cuál también nos hace sentir mal porque sabemos que es el mayor pero sigue siendo un niño pequeño y nos sigue necesitando mucho. 

También hay veces que debemos hacer esperar al menor, porque el mayor aún nos necesita mucho, necesita que le preparemos la comida, que lo ayudemos a lavarse los dientes, que lo llevemos al jardín, etc, etc, etc. Y dedicarle estos momentos a veces sólo son posibles a costa del llanto del menor. 

Llantos o enojos… del menor o del mayor. A alguno no pudimos cumplirle lo que promulgamos del “RESPETO”, esto nos hace sentir solas, desbordadas, culpables y dolidas. 

Escucho a muchas mamás en el consultorio que sienten que algo perdieron al ser mamás del segundo, muchas mamás que vivían la maternidad con mucho placer, la disfrutaban y que todo fluía sienten que con la llegada del segundo todo esto se ha perdido, esto las angustia y se encuentran como en duelo por esa maternidad primera y por el cambio en la relación con su hijo mayor. 

Algunos testimonios:
Malena: “Siento que no viví la maternidad de la misma manera con ambos. Con Sol pude disfrutar plenamente de todo mi ser mamá, con ella todo fluía, la lactancia, el puerperio, su crianza, todo fue muy simple. Los primeros tres años de ser mamá realmente fueron de mucho disfrute. Y luego llegó Blanca que era una bebé muy demandante y a la vez su hermana que también demandaba se me hizo muy difícil poder responder a ambos y me angustiaba no lograrlo. La sentía muy lejos a Sol tan enojada con la nueva realidad y conmigo. Me dolía esa distancia y me frustraba no poder hacer mucho para acortarla. Por suerte había un entorno que me y la sostenía. Pero a mí me dolía sentir que habíamos perdido algo, que ya nuestro vínculo no era el mismo y había que reconstruirlo. Después del año de Blanca comenzamos a reencontranos nuevamente con Sol. Se me hizo muy difícil atender a los dos y disfrutar de esos momentos.” 

Romina: “Es muy fea la sensación de que a alguien siempre estas descuidando! Yo siento que todo lo que había logrado se cayo y hay que volver a reconstruir pero no sé como recuperar ese equilibrio” 

Luciana: “Aunque queramos ya sería imposible dedicarle las horas que le dedicamos al primero, al segundo hijo! Pero también los segundos nos encuentran mejor paradas como mamás, no?

Brenda: “Las demandas son muchas. Con el primero puede estar enteramente disponible... luego hay que dividirse. Agotador por momentos!!!” 

Ana: “El momento de dormir. Con la bebe hago colecho pero la mas grande duerme ya en su propia pieza y creo que para ella es difícil entender por que ella ya no puede estar durmiendo conmigo y la hermanita si. Hay muchos celos y siento que por momentos la descuido.” 

Natalia: "Estoy viviendo mi segundo puerperio y me está resultando muy complejo todo. Siento que estoy muy conectada y fusionada con la más chiquita y con mi hijo mayor me cuesta más empatizar."

Guadalupe: “ Yo estoy aprendiendo a hacer cosas con una sola mano... Atender a mi nena de 3 años y dar la teta a mi bebé de 2 meses, se torna un poco difícil por momentos, pero se que esta etapa dura poco. Por eso lo disfruto lo más que puedo” 

Luz: “Lo más difícil es atar los cordones de el del medio tiene 5 años jajaja obvio con mi beba de 5 meses en la teta o a upa. Eso resume mucho.”

¿LA CRIANZA RESPETUOSA O “CON APEGO” ES SÓLO PARA HIJOS ÚNICOS? Obviamente esta pregunta está hecha con humor. Quienes criamos de manera respetuosa no conocemos, no sabemos, ni podemos hacerlo de otra forma. Sin embargo, no es lo mismo con uno que con dos o más. Es una nueva historia, con momentos más fáciles y otros donde se nos complica sostener o hacer lo que quisiéramos. En esos momentos sentirnos culpables no nos ayuda, tenemos que saber que hacemos lo mejor que podemos con lo que tenemos.

Quizás no podremos sostener todos nuestros principios todo el tiempo pero sabemos que están de base. No es lo mismo que mi bebé llore unos minutos porque tengo que atender a su hermano que dejarlo llorar por considerar que nos está manipulando. 

Aún en los momentos que pensemos que no estamos siendo respetuosos porque nuestro hijo se enojo o porque lo dejamos llorar, en realidad sí continuamos siéndolo, porque lo que determina el respeto es como acompaño eso que le está sucediendo. Comprenderemos y acompañaremos ese enojo y ese llanto desde la empatía, este es el principal pilar de la crianza respetuosa. Ser conscientes de lo que queremos para nuestros hijos, cuestionarnos, estar atentos a ellos, será siempre nuestra guía. Quizás no podamos responder inmediatamente pero sabremos que siempre estaremos ahí con la intención de brindarle, antes o después, lo que necesita. 

Hay momentos de desborde que sentimos nunca se volverá a encontrar el equilibrio, pero si llegará... volveremos a fluir, volverá el disfrute, se logrará crear un nuevo equilibrio. 

Cuando son dos a más hijos todos se nutren por diferentes vías, de lo que le damos a cada uno, al otro y entre sí. Con uno, con dos o con muchos, siempre la prioridad la tiene el AMOR y ellos lo sienten.  

Lic. Mariela Cacciola
Psicóloga especializada en maternidad, crianza e infancia.

domingo, 2 de octubre de 2016

OCTUBRE - Nuevos Grupos de Crianza Virtuales




Un espacio para unirnos, para encontrarnos, para acompañarnos.

Muchas mujeres se sienten solas en este gran desafío cotidiano que es ser mamás. Estos grupos son una oportunidad para compartir la maternidad con quienes están transitando el mismo camino.

Los grupos de crianza con modalidad virtual intentan reproducir lo que ocurre en los grupos presenciales. Posibilita a quien por cuestiones de tiempo o distancia no puede formar parte en persona.

Están coordinados por psicólogas capacitadas en crianza. Los grupos se constituyen según la edades de los hijos: grupo para mamás con bebés hasta un año y medio y otro con hijos de 2 a 5 años. Solo 10 CUPOS disponibles por grupo.

Para mayor información contactate.

lunes, 29 de agosto de 2016

GRUPOS DE CRIANZA VIRTUALES - SEPTIEMBRE


Un espacio para unirnos, para encontrarnos, para acompañarnos.

Muchas mujeres se sienten solas en este gran desafío cotidiano que es ser mamás. Estos grupos son una oportunidad para compartir la maternidad con quienes están transitando el mismo camino.

Los grupos de crianza con modalidad virtual intentan reproducir lo que ocurre en los grupos presenciales. Posibilita a quien por cuestiones de tiempo o distancia no puede formar parte en persona. Están coordinados por psicólogas capacitadas en crianza.

Los grupos se constituyen según la edades de los hijos, grupo para mamás con bebés hasta un año y medio y otro con hijos de 2 a 5 años.

Solo 10 cupos disponibles por grupo.

Para mayor información contactate.