miércoles, 23 de mayo de 2018

Evento: Educa, Guía y Conecta

Me convocaron para ser parte del evento internacional EDUCA, GUÍA y CONECTA. 
Inicia este lunes 28 de mayo 



Algunos de los temas que forman parte de la charla que brindo: 

Reflexiones sobre la crianza respetuosa;
Una mirada sobre los límites;
Reflexionar sobre porque nos desbordamos los adultos frente a los niñ@s;
Pensar porque nos cuenta comprender su enojo y nuestra dificultad para acompañarlos en determinados momentos.
Reflexionamos sobre las causas, las creencias que subyacen, los mandatos y las exigencias cotidianas que generan mucho agotamiento.
Para finalizar se brinda estrategias para poder evitar esos desbordes, nuestros enojos y gritos; y si no lo pudimos hacer anticipadamente pensar de que manera reparar lo sucedido.

Los invito a ser parte de este gran evento.
Para poder participar de manera gratuita registrate en el siguiente enlace: https://go.hotmart.com/I7928081Q


jueves, 26 de abril de 2018

NO TENGAMOS UN HIJO - Por Lic. Arturo Clariá



No tengamos un hijo...

Si pretendemos saciar así un caprichoso deseo de posesión
si vamos a amenazar con devolverlo o llamar a la policía cada vez que no haga lo que queremos.

Si vamos a sacarle el pañal cuando nos convenga o nos resulte más cómodo y no cuando él esté realmente preparado.
 
Si vamos a depositarlo frente al televisor para poder entretenernos con nuestras cosas.
Si vamos a forzarlo a “la siesta obligatoria” para que no haga ruido y nos deje dormir tranquilos.

Si cada vez que nos pida por la noche que le contemos un cuento, le vamos a prometer hacerlo al día siguiente, cuando estemos menos cansados.

Si vamos a condenarlo a practicar el deporte que nos gusta a nosotros y que a él no le despierta el más mínimo interés.

Si vamos a enojarnos porque juega revolcándose por el piso y se vive ensuciando la remera nueva.

Si vamos a recordarle cada cinco minutos lo bien que hacíamos las cosas cuando teníamos su edad.

Si vamos a retarlo con violencia mientras le decimos con gesto desencajado: ¡¡ ya te dije que no se grita!!!

Si le hacemos sentir que no sirve para nada porque se le cae un insignificante vaso de leche.

Si vamos a utilizarlo como trofeo de guerra de nuestro divorcio, o a hacerle elegir con quién de los dos prefiere vivir.
 
Si creemos que pasar tiempo con él es llevarlo a que se aburra en nuestro trabajo o a que nos acompañe a hacer trámites bancarios.

Si va a ser el pequeño depositario de toda la bronca que tenemos acumulada contra el jefe o la vida.

Si vamos a facturarle todos los gastos económicos que nos insume su existencia. 

Si vamos a echarle en cara lo mal que jugó el partido por no haber hecho caso a todo lo que le gritamos ininterrumpidamente desde afuera de la cancha. 

Si va a agotar nuestra paciencia, apenas un ratito después de habernos sentado a ayudarlo con su tarea, sentenciándole: ¡¿cómo no entendés esto??!!

Si vamos a exponerlo ante los demás haciéndole escenas en lugares públicos y recriminándole lo mal que nos hace quedar con los otros padres del colegio.

Si vamos a dejarlo que nos mire con amor casi suplicante, mientras nosotros lo matamos literalmente con la indiferencia

Si no somos capaces de sacarnos alguna vez la corbata, transformarla en vincha de pirata y hacer un barco con las sillas del comedor.

Si vamos a derivarlo a otros para que lo eduquen mientras nosotros andamos ocupados en tareas importantísimas.

Si nunca, pero nunca, pero nunca, vamos a tener la grandeza de arrodillarnos y ver el mundo desde el lugar que él lo mira.

No tengamos un hijo si vamos a pretender darle todo lo que necesita para ser feliz, menos a quién necesita para serlo de verdad.

Tengamos un hijo porque aún cayendo en algunas de las debilidades anteriores; la vida, cada día, nos da una nueva oportunidad de reconciliarnos con ella.

Tengamos un hijo porque pese a que podríamos concentrarnos en descubrir los trucos de ese pequeño mago, y jactarnos de ello, es mucho más sabio sentarnos, simple y plácidamente, a disfrutar de la magia que nos regala.

Por Lic. Arturo Clariá

lunes, 12 de marzo de 2018

ADAPTACIÓN… en proceso…

A una semana de inicio de clases y para muchos niños y niñas de su primera experiencia de escolarización, la adaptación fue el tema en casi todas las consultas que tuve, tanto en mis pacientes como mamás y papás que me contactaron para que los acompañe en esta etapa. 


Muchas mamás y papás me cuentan lo difícil que les resulta el proceso… cuesta, no se adapta, las institución empieza a apurarlos, en los trabajos no pueden pedir mucho más días. Muchos factores influyendo que dificultan acompañar las necesidades de los niños y niñas en estos momentos. 

Las mamás y los papás se empieza a cuestionar y el entorno a acusar. ¿Por qué no se adapta?... vienen respuestas que generalmente señalan el accionar de los padres… ¿Por qué es muy pegado? ¿Por qué no le pusieron límites? ¿Por qué la mamá no está segura? Etc… etc… etc. Poco suman esos comentarios y generalmente no tienen en cuenta lo que le pasa al niño o niña. 

Hoy escolarizar a los 2 o 3 años es lo “normal”, incluso antes, son muy pocos los niños de 3 o 4 años que no forman parte del sistema escolar. Esto es lo “normal” hoy, esta es la norma hoy, esto es lo que hace la mayoría hoy… pero ¿Por qué?... ¿Porque tenemos que trabajar? ¿Porque necesitamos que alguien los cuide?... ¿Creemos realmente qué es lo mejor para ellos?. 

Me parece importantísimo poder saber desde que lugar elegimos escolarizarlos para pensar donde está el problema cuando “no se adaptan”. En la mayoría de los casos el problema no está en ellos ni en nosotros ni en la institución. El problema está en la sociedad y sus exigencias hacia la infancia actual. El problema está en el mundo laboral... que no nos permite acompañar y estar junto a nuestros hijos el tiempo que nos necesitan. El problema está en la sociedad actual que necesita apurar los tiempos de la infancia, existiendo instituciones que hasta exigen el control de esfínteres, intentando controlar una cuestión madurativa (tema extenso que excede el objetivo de este artículo).  

Cómo resolvemos el conflicto de interés. Primero registrando esto que mencionamos, pudiendo identificar que el problema no está en ellos ni en nosotros. Que a un niño o niña de 2 o 3 años le cueste separarse de sus figuras de apego, esto es lo esperable y es saludable (no uso la palabra “normal”). Esto lleva tiempo, poder construir ese nuevo lugar como un espacio de seguridad y confianza como conversamos en el artículo “Proceso de Adaptación o Tiempo de Construcción”. 

Algunas recomendaciones que quizás son útiles a la hora de acompañar a nuestros hijos en este proceso: 

· Darles tiempo. Acompañarlos dentro de la sala el tiempo que ellos necesiten. 

· Tener comunicación fluida con la docente y la institución: cada familia tiene sus necesidades, posibilidad y lo que espera para su hijo. Podes conversar para acordar en conjunto lo que es mejor para este niño y niña. Hay veces que desde el jardín apuran pero porque esta es una necesidad de los padres, quienes a veces no cuentan con mucho tiempo para solicitar en el trabajo por ejemplo. Quién si tiene todo el tiempo, la posibilidad y el deseo de acompañar a su hijo todo lo que necesite debe poder manifestarlo. 

· Probar que lo lleven otras personas. Si hay posibilidad del papá, de una abuela, quién esté disponible y de quién le cueste menos separarse. 

· También hay un momento que hay que hacer un cambio. Si fueron muchos días que estuvimos dentro de la sala, hay casos que un mes o dos, hay veces que prolongar en el tiempo es peor y por ejemplos los chicos comienzan a no jugar cuando antes lo hacían porque saben que en cualquier momento el adulto de puede ir. Quizás es mejor tomar la decisión y transmitirle que estaremos afuera esperándolo. Que ese ahora es su lugar de juego. 

· Crear un “objeto de apego”. Hay niños que ya tienen ese objeto que llevan a todos lados, pero otros no y quizás se puede crear entre ambos para esta etapa. Un pañuelito, un peluche chiquito, algo que él o ella sepan que los va a acompañar y que ayude en este tiempo que están en el jardín. 

La gran pregunta es ¿Lo dejo llorando?. No tengo esa respuesta. Cada familia es única, y sobre todo cada niño y niña es único. Un nene que llora siempre que no está con su mamá, si llora hasta cuándo va con la abuela, no podemos pretender que no llore cuando ingresa al jardín. Podemos pensar que aún no está preparado para esta separación pero tampoco conozco las necesidades y los motivos de esa familia para escolarizarlo. Por lo contrario si siempre va contento o contenta con otras personas, tenemos la confianza que con el tiempo esto se logrará también en este nuevo espacio. También debemos observar otras cuestiones, si en algún momento se calma o llora todo el tiempo que está en la sala, si logra conectar, si algo le llama la atención, si puede jugar, distraerse; etc.

Cómo mamá y papá debemos confiar en qué somos quienes mejor conocemos a nuestros hijos y quienes vamos a estar conectados con lo que está viviendo para buscar las mejores herramientas para acompañar a transitarlo.

Considero que para quienes elegimos un estilo de crianza consciente y respetuosa la escolarización es una de las etapas más difíciles. Debemos bajar ciertas banderas, romper ideales, aceptar que nuestros hijos conocerán otros modos de ser tratados. Será una experiencia que les sume mucho, serán sus primeras amistades, serán sus movimientos realmente independientes. Será un espacio de juego y disfrute. 

Un tema que no quiere dejar de mencionar es LA SALIDA (en el próximo articulo escribiré al respecto). Nos preocupamos tanto por lograr que entren a la sala y al jardín que poco decimos de lo que pasa cuando salen. En general están sensibles, movilizados, muchos lo expresan con berrinches y enojos, y otros, estando más pegados y mostrando claramente que necesitan recuperar el tiempo que estuvieron separados. Demostrémosle que estamos cerca, atentos a ellos, que comprendemos que les cuesta, que los escuchamos. 

Siempre acompañemos con paciencia y mucho amor, cuando entran y cuando salen del nuevo espacio escolar. 

Lic. Mariela Cacciola
Psicóloga Perinatal capacitada en crianza.
Coordinadora de Dulce Crianza 


Pueden contactarse si necesitan orientación y acompañamiento en esta etapa.
dulcecrianza@gmail.com
www.dulcecrianza.com

martes, 26 de septiembre de 2017

Historias de mamás y papás en primera persona - HOY: "MI PEPPA CULPA”


¡Necesito escribir en un día como hoy! Hacía tiempo no me “nacía” agarrar la pc, un archivo nuevo de Word; y empezar el catártico tipeo! Un día en que mis fuerzas psíquicas y corporales no dan más de agotamiento, pero las más derrotadas son mis fuerzas emocionales (¿si cabe la
adjetivación?!).

En un día donde reina la soledad en mi hogar, y no porque este sola físicamente, de hecho; tengo a mi hijito al lado, sino porque me siento sola en alma.

"Sola”; palabra que repito con vergüenza, con culpa (el porqué de esto… es largo de contar, es mi propia historia y no cabe contarla ahora).

“Sola”; palabra que empecé a usar desde hace rato ya, pero que se me incremento durante el embarazo y la maternidad.
Palabra, que trato de repetir sin "Peppa" Culpa (a mi hermana, la “Doña Culpa” … la llamo así porque eso siento a veces; cuando no aguanto más a mi hijo y le pongo los capítulos de Peppa en internet)

Leo mucho, me esfuerzo por estar informada. Leo de madrugada cabe aclarar, en la oscuridad; con solo a penas la luz del celu iluminando la habitación. Momento del día donde busco leer y sentirme identificada con algo o alguien, con algún
escrito, con alguna nota de algún blog, donde me “de” herramientas emocionales, intelectuales; herramientas que desesperadamente necesito para sobrellevar mis días (¡lo
ruego!).

Estoy suscripta a varios blogs de Maternidad, ¡a varios ehh! Algunos de autoayuda maternal como me gusta decirlo, otros de recetas sanas y fáciles de cocina para niños (e incluso para
toda la familia … y sí...si la hacemos bien; ¡que sea pa toditos!) pero la pucha! como me cuesta pensar solo en mí!!

¡No sé qué es eso; no lo mame; no lo aprendí de chica; me lleve esa materia a marzo! ¡Puede ser la única materia en la que falle en toda mi vida académica! ¡Que idiota! ¡Cuánta autoexigencia! ¡Cuánta poca autoestima!… cuanto pedido de aprobación tácito siempre para con el resto… y a la vez …olvidándome de mi propio resto.

En un día como hoy; donde quedo en carne viva de alma…se me hace mella mi maldita autoexigencia como mama, mujer y ahora también como emprendedora; ¡increíble! en vez de
disfrutar; ¡de sentirme orgullosa!; me sigo rodeando de más soledad, más angustias, más llantos. Sera porque es lo conocido??!! Sera porque en esos lugares si soy una genia??!!! 
Sera porque puedo ser la MAAAS angustiada del planeta…. ¿O las MAAAS sola del Universo??!!

¡Repito como loro que las mamas hacemos lo que podemos, pero yo no lo aplico! ¡No lo ejerzo! ¡No se cómo!

Un día como hoy me vuelvo a apoyar contra la pared… me dejo caer (¡pero no vencer! ¡Resistir es lo mío!). Me encorvo y me flexiono para adentro como un “bicho bolita” de esos que andan
en lugares donde hay humedad. ¡Odio la humedad!

Un día como hoy ... de mucha "Peppa" Culpa… vuelvo a ser esa niña autoexigente, esa nena “perfectita” de notas altas en el colegio, de premios en literatura desde muy chica; ¡esa nena
descuidada por los adultos, esa nena violentada, esa nena que solo por ser nena no sabía cómo pedir amor, tolerancia y presencias. ¡Si!!! qué lindo y diferente hubiera sido todo no??!!
(yo siempre tan idealista y soñadora)

¡Un día de mucha Peppa Culpa como hoy es un día para dedicarme a mí! (ahora que puedo por
unas horas) ¡Un día para seguir aprendiendo de la vida, del disfrute! y sobre todo un día para
dejarme abrazar y amar.

¡Gracias a mi hermosa maternidad por enseñarme a vivir como pueda!

¡Gracias a las mujeres que me abrazan desde diferentes lugares, gracias hijo y gracias eternas a mi compañero de vida que me acompaña paternando también el cómo puede!

Pd: ¡y gracias mil a Peppa!"



Gracias Andrea por compartir estás hermosas palabras <3

domingo, 3 de septiembre de 2017

¿Qué pasa cuando los adultos de la pareja tienen diferentes estilos de crianza?



ENTREVISTA REALIZADA PARA EL BLOG "CRIANDO PENSAMIENTOS"


¿Qué pasa cuando los adultos de la pareja tienen diferentes estilos de crianza? ¿Qué pasa cuando ante un mismo hecho su reacción es totalmente opuesta? ¿Hay modo de conciliar? ¿Podemos evitar entrar en conflicto permanente por cuestiones referidas a la crianza de los hijos?


Se trata de un problema sin duda muy sensible que afecta a miles de hogares y por el cual decidimos consultar a Mariela Cacciola, Psicóloga especializada en Primera Infancia y Crianza.


Mariela, ¿qué pasa cuando los adultos tienen diferentes estilos parentales frente a la crianza de los niños? Es un tema muy recurrente en las consultas que llegan a nuestra página y a nuestro grupo de Facebook. 

MC: Es un muy buen tema para pensar. Surge en todos los talleres. Los diferentes modos de crianza en la pareja. Que inevitablemente están en relación a los modos en los que cada uno fue criado y en la capacidad de cada uno de cuestionarse y no simplemente repetir el modo. El modo de crianza propio está tan arraigado que hace que no sea simple modificarlo a quien no esté dispuesto a hacerlo. Es inevitable que esto traiga conflictos en la pareja, no solo si fueron criados diferentes sino cuando uno sí está dispuesto al cambio y el otro no.


¿Y cómo encontramos un equilibrio?

MC: Para resolver esto en principio debemos apostar a la comunicación, poder conversar, reflexionar juntos que es lo que quieren para sus hijos y su familia. Poder establecer ciertos criterios y ponerse de acuerdo. Esto es lo fundamental, el diálogo. Pero si esto no ocurre, algo que siempre menciono en los talleres es que los chicos van aprendiendo los modos de cada uno y que pueden hacer con cada uno. Muchas veces nos han trasmitido que tenemos que tener un único criterio frente a ellos. Que mamá y papá se tiene que poner de acuerdo, y “bajar una sola línea”. Obviamente esto es lo ideal en ciertos temas pero no en todos.


¿Entonces cómo procedemos ante un tema en el cual no logramos ponernos de acuerdo?

MC: Lo fundamental es cuando están ambos juntos frente al niño no desautorizar al otro. A veces no se ponen de acuerdo, cada uno tiene sus propios criterios, mamá, papá, la abuela o la señorita en el jardín, se diferencian en sus modos y permisos. Ellos van a aprendiendo que pueden hacer con cada uno y que no. Ellos van aprendiendo la modalidad de cada uno. Si es necesario se le puede aclarar, mamá te deja hacer esto, papá no, o al revés. Ellos aprenden, supongamos que mamá es más respetuosa y da explicación a cada cosa que hacen, y papá no, simplemente dice no y no explica más, ellos van a asimilar esas diferencias y sabrán que esperar de cada uno. Esto más para lo cotidiano, reitero, que en las cuestiones más importantes lo ideal es poder ponerse de acuerdo, tanto para el beneficio de los niños como para la pareja.


¿Y si notamos que las diferencias son irreconciliables?

MC: Si no se pueden escuchar ni conciliar, consultar con alguien que pueda generar un espacio para que puedan escucharse y llegar a un acuerdo.



Las palabras claves, entonces, parecen ser dialogar, escuchar, conciliar, respetar, cuestionar. ¿Nos cuestionamos lo suficientemente a menudo el modo en que fuimos criados? No dudemos del cariño y dedicación de nuestros padres, pero sí permitámosnos reconocer que hoy día la información es mayor y el avance de las neurociencias ha modificado algunas creencias antiguamente muy arraigadas.


Dediquemos tiempo a conversar entre adultos, a leer juntos y escucharnos. Y si las diferencias nos acorralan, pidamos ayuda. Ayuda profesional, quizás, o simplemente apoyo en otros padres y madres que buscan encontrar ese equilibrio tan necesario.

viernes, 11 de agosto de 2017

¿Dejarías a tu hij@ jugar con un espejo valioso?

Hace algunos años en uno de los talleres “La comunicación de los límites” una mamá comenta la siguiente situación:

“Tengo un espejo que aprecio mucho, tiene mucho valor para mí, y a Tomás (15 meses) le encanta jugar con él, lo quiere agarrar siempre, yo le digo que no puede agarrarlo pero no me hace caso, lo quiere, quiere tenerlo para jugar y se enoja cuando le digo que no. No sé cómo hacer para que me entienda, que entienda que se puede romper y que no puede jugar con él. “¿Cómo hago para poner ese límite?”.
En ese momento todas las mamás y papás coincidían que no era un objeto para jugar.
Desde el taller los invite a reflexionar. Primero darnos cuenta que nuestros hijos registran lo que es importante para nosotros, esos objetos tan valiosos. Ese registro no implica que comprenden que ellos no pueden tener acceso ello, por el contrario piensan “si es tan importante para mamá vale la pena tenerlo y jugar con él”, “si es valioso para mamá es valioso para mí” y más curiosidad les genera este valor sumado a la prohibición. Pensar en todo esto es el primer paso, lograr empatizar con lo que le sucede al niño.

Luego pensamos estrategias. ¿Realmente no se puede jugar con un espejo?. Hay veces que solo tenemos una mirada de las situaciones, lo que no puede ese bebé o niño es tener el espejo en la mano y manipularlo. Pero los invito a pensar todas las formas que hay de jugar con un espejo: pararnos en frente, hacer caras, bailar, hay cientos de maneras de jugar junto a nosotros.

De esta manera, ese objeto de tanto valor deja de ser algo prohibido que despierta más atención a convertirse en un objeto y momento divertido y de juego junto con mamá o papá.  

Pensar las situaciones de esta manera, convertir el conflicto en una posibilidad de aprendizaje para hijos, madres y padres. Empatizar con ellos y buscar alternativas positivas a las situaciones conflictivas es el desafío del taller virtual “La comunicación de los límites”. 

Nueva fecha de inicio del taller 16 de AGOSTO. CONTACTATE para mayor información!